Latin America&Caribbean Energy Transition 2025 ESLA

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La abundancia de energías renovables y la baja dependencia de las importaciones anclan el sistema energético de ALC, pero persisten el estancamiento, la ineficiencia y los riesgos.3.2 Oportunidades y desafíos en toda la región ALC se encuentra en una encrucijada: un potencial rico en energías limpias, pero reprimido por las persistentes barreras estructurales. La región ocupa el tercer puesto mundial en rendimiento del sistema energético, con una sostenibilidad superior al promedio y una seguridad y equidad cercanas al promedio. Sin embargo, la preparación para la transición (que incluye mejorar los factores que facilitan el rendimiento de los sistemas, como la regulación, las infraestructuras, el capital humano, la innovación y las finanzas) sigue siendo una de las más débiles a nivel mundial.En la última década, el rendimiento del sistema de la región solo ha mejorado un 2 %, mientras que la preparación para la transición ha disminuido un 0,8 %, según el ETI. Con una leve ampliación de la brecha en 2025, existe una clara necesidad de reformas estructurales para mejorar las condiciones propicias y liberar el potencial de la región para ofrecer sistemas energéticos seguros, sostenibles y equitativos. Los retos que subyacen a este desequilibrio (y las oportunidades para superarlos) se exploran en las siguientes secciones y se resumen en el análisis de las oportunidades y desafíos de la región (véase la tabla 1).Puntos clave –Un gran potencial de base se está desaprovechando. América Latina entra en la transición energética con uno de los perfiles energéticos más limpios del mundo (una alta cuota de energías renovables, una baja dependencia de las importaciones y emisiones de intensidad moderada), pero estas ventajas no se están traduciendo plenamente en un progreso más acelerado. –El rendimiento del sistema se mantiene, no avanza. La región sigue obteniendo buenos resultados en dimensiones de rendimiento del sistema, tales como la sostenibilidad (las puntuaciones mejoraron un 3 % en la última década y se sitúan un 10,3 % por encima del promedio mundial). Sin embargo, los problemas estructurales arraigados (tales como los problemas de asequibilidad, las bajas exportaciones de tecnología limpia, las pérdidas de TyD y las ineficiencias del CO2) limitan el progreso futuro. –Los puntos de estancamiento en la preparación merman el potencial. A pesar del rendimiento relativamente bueno de los sistemas, la baja preparación general para la transición (con un descenso de las puntuaciones del 0,8 % en la última década) refleja una infraestructura subdesarrollada, un impulso limitado de las reformas y la persistencia de vacíos en la innovación financiera y el capital humano, todo lo cual obstaculiza la capacidad de la región para traducir las ventajas estructurales en un progreso a largo plazo. Preparación para la transición energética: América Latina y el Caribe 13
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