Latin America&Caribbean Energy Transition 2025 ESLA
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Barreras en la inversión y las infraestructuras
Los resultados del ETI señalan que uno de los
mayores desafíos para la transición en la región son
las condiciones desfavorables para la inversión y el
financiamiento. A fin de que las políticas se traduzcan
en resultados, es necesario ampliar las inversiones, en
particular en sistemas de infraestructura e innovación que
sustenten una transición energética resiliente, inclusiva
y sostenible. Sin embargo, la puntuación de la región
está un 31,1 % por debajo del promedio mundial en la
dimensión de financiamiento e inversión, que el mayor
vacío en el ETI.
A pesar de que se han movilizado cerca de 16 400
millones de dólares de capital privado desde 2018, la
inversión aún está muy por debajo de lo necesario.37 En
2024, ALC representó solo el 5 % de la inversión privada
mundial en energías limpias38 y apenas el 4 % del capital
total de la transición energética mundial.39 Alrededor
del 55 % de las inversiones energéticas de 2024 se
destinarán al suministro de combustibles fósiles, con un
35 % en el sector energético y un 10 % en el de consumo
final.40
Los obstáculos estructurales, incluidos los altos costos
de financiamiento (el costo promedio ponderado de
capital [CPPC] de las energías renovables en la región
es alrededor del 6,9 %, muy por encima del 4,4 % de
Europa41), la calificación crediticia deficiente, las limitadas
herramientas de reducción del riesgo y los problemas de
viabilidad financiera de los proyectos siguen restringiendo
los flujos de capital tanto público como privado. Las altas
tasas de interés y los cortos plazos de vencimiento de
la deuda elevan aún más la percepción del riesgo en los
inversionistas, lo que a su vez limita el financiamiento
a gran escala, en particular de las infraestructuras
de red. Las limitadas inversiones financieras no solo
reflejan los obstáculos específicos de la transición, sino
también el entorno macroeconómico y empresarial en
general: desde las altas tasas de interés mundiales, las
restricciones fiscales y los perfiles de riesgo soberano
hasta las restricciones a la inversión extranjera y las
onerosas normativas empresariales. Por lo tanto, existe
la oportunidad de mejorar las condiciones de inversión
y aplicar formas innovadoras de reducir el riesgo de las
inversiones con el fin de desbloquear más capital nacional
y extranjero en el sector energético.
Este déficit de inversión es más visible en las
infraestructuras. Aunque la región ha logrado avances
en el acceso a la electricidad y en la capacidad de las
energías renovables, el ETI muestra que el progreso
mundial ha sido limitado (un aumento del 2 % en la última
década). Las redes de transmisión obsoletas, los sistemas
de transporte desarticulados y los bajos niveles de
digitalización están limitando la integración, la fiabilidad y
la flexibilidad de todo el sistema. A menudo, los proyectos
se ven retrasados por obstáculos de regulación y
financiamiento, sobre todo en países con un espacio fiscal
limitado o condiciones no muy favorables. Sin un cambio
radical en los mecanismos de eliminación de riesgos, la
coherencia en materia de regulación y el acceso a capital
asequible a largo plazo, la capacidad de la región para ampliar la inversión en energías limpias e infraestructuras
seguirá siendo limitada. Sin embargo, países como
Brasil, Chile, Uruguay y República Dominicana están
demostrando las posibilidades.
Las subastas de transmisión de Brasil de 2024
movilizaron con éxito casi 4 000 millones de dólares para
la construcción de unos 6 500 km42 y 850 km43 de líneas
de transmisión nuevas, un modelo que podría replicarse
en otros países de la región. Chile abordó algunos de
estos problemas mediante la electrificación del transporte
urbano (caso de estudio 1) y Uruguay y la República
Dominicana lo hicieron para ampliar la generación de
electricidad renovable (casos de estudio 2 y 7). Junto
con las inversiones centradas en las redes, la región está
experimentando un rápido crecimiento del financiamiento
verde y sostenible. Desde 2014, se han emitido más de
250 000 millones de dólares en bonos verdes, sociales y
de sostenibilidad en ALC, incluidos 20 000 millones solo
en 2024.44
Innovación y capital humano
Al mismo tiempo, la capacidad de la región para
innovar y adaptarse se está viendo frenada por
deficiencias en el capital humano y la preparación
tecnológica. Las dimensiones de educación y capital
humano y de preparación para la innovación de ALC
se clasifican entre las más bajas del mundo, con una
disminución de más del 4 % en ambas durante la
última década. Aunque la implementación de energías
renovables está generando nuevos empleos (más de
508 000 en 202345, en particular, en biocombustibles),
persiste el subdesarrollo en la educación en ciencia,
tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), la formación
profesional y la capacitación de la mano de obra en
nuevas habilidades.
En promedio, solo el 17 % de las personas con
estudios de educación superior de los países posee
un título del área de ciencias, tecnología, ingeniería y
matemáticas (STEM) y las diferencias de género limitan
aún más la reserva de talentos.46 La formación de
nuevas habilidades en los trabajadores del sector de
combustibles fósiles como el carbón y la participación
comunitaria serán de importancia particular para
garantizar una transición equitativa (caso de estudio 6).
Por su parte, el financiamiento en I+D de tecnologías
limpias aún es insuficiente y no se consigue ampliar la
mayoría de las innovaciones, lo cual refleja el escaso
apoyo a la comercialización y la carencia de asociaciones
industriales. Países como Brasil también han tratado
de reducir las barreras burocráticas y reguladoras para
promover la implementación de tecnologías limpias (casos
de estudio 3 y 9).
En resumen, la región tiene la firme intención de
lograr la transición, que ahora debe ir acompañada
de inversiones específicas en infraestructuras y
acciones estratégicas en innovación y competencias.
Si no se abordan estas carencias en la preparación para
la interconexión, ALC corre el riesgo de malograr sus
ambiciones energéticas y climáticas, no por falta de visión,
sino de capacidad de ejecución.
Preparación para la transición energética: América Latina y el Caribe 17
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