Latin America&Caribbean Energy Transition 2025 ESLA

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Contexto2 Con presiones crecientes y un vasto potencial, ALC debe lograr ahora un crecimiento sostenible mediante la transformación del sistema energético. El panorama energético mundial está cambiando en medio de la intensificación geopolítica, la rápida disrupción tecnológica y la escalada de los riesgos climáticos, creando así nuevas oportunidades y desafíos. En el año 2024 se registraron las temperaturas más altas en la historia humana,2 lo cual amplificó las condiciones meteorológicas extremas y expuso las vulnerabilidades del sistema energético. Por su parte, la demanda mundial de energía aumentó a su mayor velocidad en años (2,2 %), ya que factores como la electrificación multisectorial y la digitalización a través de la inteligencia artificial (IA) siguieron sumando nuevas presiones sobre los sistemas energéticos.3 Ante la creciente demanda, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) relacionadas con la energía alcanzaron la cifra sin precedentes de 37 800 millones de toneladas,4 pero su crecimiento fue inferior al del PIB mundial, que fue del 3,2 %, lo cual apunta a una cierta disociación entre el crecimiento económico y las emisiones. Parte del progreso puede vincularse a la ampliación del sector de las energías limpias, con una inversión que llega a los 2,1 billones de dólares en 2024 (el doble con respecto a 2020),5 y que sustenta más de 16 millones de empleos.6 Sin embargo, el crecimiento de las inversiones se desaceleró al 11 %, por debajo del 24-29 % de años anteriores,7 lo que genera preocupación sobre el impulso continuo. Por su parte, el proteccionismo, el ajuste de las políticas monetarias y la geopolítica están afectando el comercio y las inversiones, y el nacionalismo de los recursos tensa las cadenas de suministro de materiales críticos.Los resultados de la ETI de 2025 reflejan estos desafíos y el renovado impulso de la transición: Hasta el 65 % de los países aumentaron su puntuación, lo cual es reflejo de mejoras en asequibilidad, adopción de energías limpias y acceso. La equidad energética repuntó con la reducción de los precios y las reformas de las subvenciones; la sostenibilidad aumentó con el crecimiento de las energías limpias, mientras que la seguridad se estancó en medio de la dependencia de las importaciones y la escasa flexibilidad. Sin embargo, solo el 28 % de los países lograron avances simultáneos en seguridad energética, equidad y sostenibilidad, lo que pone de manifiesto la dificultad de una transición equilibrada. Al mismo tiempo, el crecimiento global de la preparación para la transición cayó por debajo de su promedio de 10 años debido a la desaceleración de los avances en los marcos reguladores, el ecosistema de innovaciones y la capacidad de inversión. Será esencial recuperar el impulso de la preparación para garantizar unos sistemas energéticos seguros, equitativos y sostenibles en medio de la creciente incertidumbre mundial. En este contexto, ALC ocupa una posición estratégica, pero difícil. La región se enfrenta a un doble desafío: una elevada vulnerabilidad climática y un vasto potencial de energías, que también son limpias, lo cual destaca las necesidades apremiantes de adaptación. En 2024, el promedio de la temperatura de la región superó en 0,9 °C el de 1991 a 2020. La región se enfrentó a más inundaciones, sequías e incendios forestales.8 A diferencia Preparación para la transición energética: América Latina y el Caribe 8
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